"Oliver Laxe incrusta su relato sobre un pirómano en una ficción seudodocumental preñada de infinitos matices, de la contemplación rural a la imposibilidad de ser aceptado"
"Oliver Laxe incrusta su relato sobre un pirómano en una ficción seudodocumental preñada de infinitos matices, de la contemplación rural a la imposibilidad de ser aceptado"
Martín. Mientras fuimos novios, era eso que todos recuerdan: una ternura fiel, una mirada sin sombra y una risa feliz que penetraba desde lejos como el olor de la yerba segada. Hasta que hizo el viaje para encargar las galas de la boda. Con pocos días hubiera bastado, pero tardó varias semanas. Cuando volvió no era la misma; traía cobardes los ojos, y algo como la arena del agua se le arrastraba en la voz. Al decir el juramento en la iglesia apenas podía respirar; y al ponerle el anillo las manos le temblaban..., tanto que mi orgullo de hombre se lo agradeció. Ni siquiera me fijé en aquel desconocido que asistía a la ceremonia desde lejos, sacudiéndose con la fusta el polvo de las botas. Durante tres días tuvo fiebre, y mientras me creía dormido la oía llorar en silencio mordiendo la almohada. A la tercera noche, cuando la vi salir hacia el río y corrí detrás, ya era tarde; ella misma desató la barca y cruzó a la otra orilla, donde la esperaba aquel hombre con dos caballos...
Alejandro Casona: La dama del alba (1944)
"La lectura [...] es la iniciadora cuyas llaves mágicas nos abren en nuestro interior la puerta de estancias a las que no hubiéramos sabidos llegar solos".
Marcel Proust
A ANDRÉS BASTERRA
Luis Eça y Astor: Cada qual melhor (1961)
"Fue la primera película que, bajo el tamiz de la comedia, se atrevía a hacer una leve -levísima- crítica social de la España de posguerra. 'Esa pareja feliz' fue la ópera prima de Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga, dos de los mejores directores que ha tenido el cine español. Se trata de una comedia muy influida por el neorrealismo que llegaba de Italia.
La película la protagonizaron Fernando Fernán Gómez y Elvira Quintillá. Se rodó en 1951 pero no se pudo estrenar hasta dos años después, y en pleno verano con una calificación inicial de Segunda Categoría, lo que limitaba mucho su exhibición."
"Los elementos que aparecieron el primer fin de semana debían de ser los miembros directos de la familia ocupante. Los visitantes sucesivos debían de ser los primos, a los que siguieron los amigos y los amigos de los amigos. De ahí, a racimo. Porque todos se parecían, panes de la misma masa, o en las anatomías, o en los atuendos o en los usos o en las tres cosas. Entre tíos, cuñados y amistades, los que paraban en Zarzahuriel eran muchos y de todas las edades.
A este conglomerado humano global y uniforme, Manuel pronto empezó a llamarlo La Mochufa.
Llegaban en tres o cuatro coches grandones, fuera de escala, aparcando ostentación en la patena zarzahurielense. Y con unos maletones de volumen considerable, para cursar tres o cuatro cambios de vestuario al día durante una estancia de solo dos.
Llevaban encima las marcas de su raigambre, las señas físicas del secular hispano que tres o cuatro generaciones atrás se desplazó a la capital a buscarse buenamente la vida. Los vástagos de hoy, renegados y apóstatas, llegaban ejerciendo de urbanos supuestamente sofisticados. Les saltaban al aspecto los siglos de azada, forraje, moscas y grasas animales. Y sin embargo hacían chistes sobre los tufos del campo, alardeaban de su conocimiento del callejero capitalino, exhibían pegatinas del oso y el madroño y se reían de todo lo que veían en Zarzahuriel, con los aires colonizadores de los metropolitanos imperiales. Les hacía gracia tirarse pedos y eructos, como a cabestros en un cuartel chusquero.
Independientemente de cómo fuera la de sus ancestros, ellos no lucían expresión de listos. Su comportamiento no contravino nunca esta sensación. Los tanques en los que venían en convoy no pequeño diríanse antes adquiridos con el dividendo del pelotazo, la recalificación o el trafullo en la suspensión de pagos que con las rentas del talento. Les tiraba la ostentación, esa forma que tienen los advenedizos y los acomplejados de expresar su confusa relación con su dinero.
Llevaban la marca de la ropa tan a a la vista que Manuel podía leer las letras desde el sobrado. Fuera de esto, iban muy rotulados de indumentaria, con mensajes que muchas veces resultaban de desconcertante desajuste. Había varios que tenían que sujetarse las barrigas a pulso con las manos, y vestían camisetas de gimnasios. Una que no salía sin las joyas llevaba en la camisa el circulito de los hippies. Otro muy asnal se presentaba con la leyenda Oxford University, desprestigiando a un claustro que no le habría admitido en la casa sabia ni como cadáver donado." [...]
Santiago Lorenzo: Los asquerosos (20218)
CASTILLA