sábado, 27 de noviembre de 2021

"Carmilla" (1872), de Joseph Sheridan Le Fanu

     ‒Debo contarle mi visión relativa a usted; ¡es tan extraño que tanto usted como yo hayamos tenido, cada cual de la otra, un sueño tan vivo, que cada cual haya visto, usted a mí y yo a usted, mirándonos tal como ahora nos miramos, cuando, claro está, éramos tan solo niñas! Yo era una niña de unos seis años, y me desperté de un sueño confuso y perturbador, y me encontré en una habitación distinta a mi cuarto infantil, enmaderado toscamente con cierta madera oscura, y que tenía armarios, y sillas, y bancos todo alrededor. Los lechos, creo, estaban todos vacíos, y en toda la habitación no había nadie aparte de mí; y yo, después de mirar a mi alrededor durante algún rato, y tras admirar especialmente un candelabro de hierro con dos brazos que, indudablemente, reconocería ahora, me arrastré debajo de una de las dos camas para alcanzar la ventana; pero cuando me levanté de debajo de la cama, oí gritar a alguien; y, levantando la mirada, cuando estaba todavía de rodillas, la vi a usted, sin duda alguna a usted, tal como la veo ahora: una joven y hermosa dama, con cabellos de oro y grandes ojos azules, y unos labios... tus labios... tú, tal como estás ahora. Tus miradas me fascinaron; me encaramé a la cama y te rodeé con mis brazos, y creo que ambas nos quedamos dormidas. Me despertó un grito; tú estabas incorporada, gritando. Yo me asusté, y me deslicé al suelo, y me pareció perder el conocimiento durante unos momentos; y, cuando volví en mí, volvía a estar en mi cuarto, en casa. Jamás he vuelto a olvidar tu cara. No podría engañarme el parecido. Tú eres la dama que yo vi.
    Era mi turno de relatar mi correspondiente visión, cosa que hice, ante el no disimulado asombro de mi nueva amiga.
    ‒No sé cuál debería asustarse más de la otra ‒dijo, volviendo a sonreír‒. Si fueras menos bonita, creo que tendría mucho miedo de ti, pero, siendo como eres, y siendo tanto tú como yo tan jóvenes, tan solo tengo la sensación de haberte conocido hace doce años, y tener ya un derecho a tu intimidad; de cualquier modo, me parece como si hubiéramos estado destinadas, desde nuestra primera infancia, a ser amigas. Me pregunto si tú te sentiste tan extrañamente atraída hacia mí como yo hacia ti; yo nunca he tenido una amiga..., ¿encontraré ahora una? ‒suspiró; y sus hermosos ojos oscuros me miraron apasionadamente.

[Traducción de Gerardo Franco]


Ilustración de D. H. Friston de la primera publicación de Carmilla en la revista The Dark Blue en 1872 [tomada de Wikipedia]

sábado, 13 de noviembre de 2021

"El muelle" (1962), dirigida por Chris Marker

 


La Jetée, a haunting 27-minute sci-fi masterwork set after an apocalyptic third world war. Except for one split-second shot, La Jetée unfolds entirely in grainy black-and-white stills, with a sonorous voiceover narrative and eerie sound effects. [...] Much influenced by Jorge Luis Borges itself immensely influential, La Jetée inspired Terry Gilliam's expensive 1995 picture 12 Monkeys.

Philip French (25 September 2011)
La Jetée / Sans Soleil. The Guardian.

domingo, 7 de noviembre de 2021

Poesía en la red (1)

   Acosando la luna conseguí
ahuyentarla... por siempre. Temerosa,
herida, tramontó en una presurosa
fuga hacia un anhelado e ignoto allí.
   Suave pluma troqué por bisturí,
el calor de la manta por fría losa,
el astro bien amado por mi cosa.
Sé que bien me gané lo que perdí.
   Busqué en mi desvarío por rincones
ocultos, mariposa tenaz que arde
en busca de la luz que da la llama.
   Sentir que el tiempo empuja a empellones,
sentir que siempre aprendo cuando es tarde,
sentir que ya me teme, que no me ama.

                                                    Pablo Buendía

"Anquises", de Olga Novo


ANQUISES

Arrastras los pies papá
te llevo con mis ojos a la espalda
porque intentas huir de la vejez como de una guerra ancestral
te subo a mis vértebras
combadas por el peso
arrastras los pies pero yo puedo contigo
y te llevo a la espalda
hasta el final de la vida.

Arrastras el lenguaje y no acude
a tu memoria un verbo
que anidaba en la parte izquierda de tu cerebro y yo
completo tu frase con la palabra arar querer cavar tractor o mariposa   arrastras

la mente hacia el pasado
solo recuerdas aquella feria de 1952
cuando de tanto andar tus bueyes
perdieron en el monte sus pezuñas volviendo de Piedrafita
sus pies sangrando en el río
su cornamenta aún se abre en alguna de tus neuronas
y vuelves a ser un tratante de ganado cuarenta años después.

No sé hasta cuándo recordarás mi nombre
y sabrás aún que soy tu hija.
Desconozco cómo se enroscan las terminaciones nerviosas
y se crispan y a veces encuentran una luz silábica
que les indica el camino.
Cómo es que de repente no sabes tal vez
que había que poner un pie después el otro
para poder soñar
y que si rodeas a una mujer con los brazos eso es amor
y todo lo demás
desaparece.

Porque así de sencillo es el universo.
Como el pequeño lexema al que te agarras alguna tarde
como si fuera el mango de una guadaña.
que fuiste un orador en medio del campo ante un público estupefacto
de cuervos grillos topos libélulas y ovejas
que tenías la intuición del poema en la punta de la lengua
y te explotaba en el paladar como un higo maduro
carnoso exacto y brutal.
Que sabías que en nuestro idioma se acuesta el trigo
ante una orden del viento
que la rama de las patacas arde
que existen cosas tan finas
como la lengua de una gallina...

y solo recuerdas aquella feria de 1952
cuando de tanto andar tus bueyes
perdieron en el monte sus pezuñas volviendo de Piedrafita

Papá
cómo será
cuando se te despalatalicen las consonantes
y veas llover desde dentro sin entender el agua
y remuevas la lengua hasta encontrar la forma más adecuada
y sonríes porque sabes
que todavía no has caído
definitivamente
en la curva melódica del silencio.

Recuerdas 
con toda exactitud
que mamaste hasta los cinco años en los pechos de tu Benigna madre
que parió dieciséis hijos en el último cuarto de la casa
agarrada al cabecero de la cama rezándole a algún santo
rompiendo todas las aguas como quien hace añicos el mar...

Yo creo que tus ojos la ven
abiertos al más allá
cuando te quedas absorto y nadie alcanza a saber
en qué dimensión de la maravilla se ha posado tu cerebro
como las pequeñas patas de un petirrojo
sobre la rama de un peral.

Igual ves la nieve por dentro
la estructura molecular del amor
las partículas de un beso cuan se está formando en la carne de los labios y el aire

igual ves
la energía
y no encuentras en el abecedario
herramientas para lo inefable
y por eso callas o le llamas cuchara a la lámpara
y te trabas en medio de la oración simple
y comienzas a hablar hermosamente poniendo delante la subordinada.

Porque al fin
papá
te diriges a mí sin orden en tus órdenes
y deshaces la sintaxis igual que desgranabas habas
y todo cobra el sentido profundo de cuanto no tiene lógica
ni está sometido a nada.

Igual ves la nieve por dentro
igual entiendes la sombra
y eres capaz de calcular el radio de una pasión
aunque el resultado no pueda comunicarse
más que a través de la piel.

Igual ves cómo viene a cantar el poema en el caracol del oído
y ves cómo resbala de su pico ese polvo dorado
a caerme en el tímpano
cuando empiezo a llorar con la emoción de la escritura.

Igual ves cómo se me encoge el alma
cuando se encoge la tuya.

Igual ves cómo viene a cantar el poema en el caracol del oído
y ves cómo resbala de su pico ese polvo dorado
a caerme en el tímpano
cuando empiezo a llorar con la emoción escrita
y tú solo recuerdas aquella feria de 1952
cuando de tanto andar tus bueyes
perdieron en el monte las pezuñas
volviendo de Piedrafita.

[Versión al castellano de Olga Novo]



Arrastras os pés papá
lévote cos ollos ao carrelo
porque tentas fuxir da vellez coma dunha guerra ancestral
eu súbote ás miñas vértebras
combadas polo peso
arrastras os pés pero eu podo contigo
e lévote ao carrelo
ata o final da vida.

Arrastras a linguaxe e non che vén
á memoria un verbo
que aniñaba na parte esquerda do cerebro e eu
completo a túa frase coa palabra arar querer sachar tractor ou balboreta   arrastras

a mente cara o pasado
e só lembras aquela feira de 1952
cando se lles caeron os cascos aos bois volvendo de Pedrafita
e lles sangraban os pés no río
a sua cornamenta aínda se abre nalgunha das túas neuronas
e volves a ser un tratante de gando corenta anos despois.

Eu non sei ata cando lembrarás inda o meu nome
e saberás aínda que son a túa filla.
Descoñezo como se enrodelan as terminacións nerviosas
e se crispan e ás veces atopan unha luz silábica
que lles indica o camiño.
Como é que de súpeto non sabes talvez
que había que pór un pé diante do outro
para poder soñar
e que se arrodeas unha muller cos brazos iso é amor
e todo o demais 
desaparece.

Porque así de sinxelo é o universo.
Como o pequeno lexema ao que te agarras algunha tarde
como se fora o mango dunha gadaña.
Ti
que fuches un orador no medio do agro ante un público estupefacto
de corvos grilos toupas avellas e libeliñas
Ti
que tiñas a intuición do poema na punta da lingua
e explotábache no ceo do padal coma un figo maduro
carnoso exacto e brutal.
Que sabías que a nosa lingua o trigo déitase
ante unha orde do vento
que a rama das patacas arde
que existen cousas tan finas
coma a lingua dunha pita...

e só lembras aquela feira de 1952
cando se lles caeron os cascos aos bois volvendo de Pedrafita.

Papá 
como será
cando se che despalatalicen as consoantes
e vexas chover desde dentro sen entender a auga
e remexas a lingua ata atopar a forma máis adecuada
e sorrís porque sabes
que aínda non caíches definitivamente
na curva melódica do silencio.

Lembras 
con toda exactitude
que mamaches ata os cinco anos nos peitos da mai Benigna
que parira dazaseis fillos no último cuarto da casa
agarrada á branceira rezándolle a algún santiño
rompendo tódalas augas coma quen escacha un océano...

Eu penso que a poder ver ata cos ollos abertos
espalancados ao alén
cando ficas absorto e ninguén alcanza a saber
en que dimensión da marabilla está pousado o teu cerebro
coma as patiñas pequenas dun paporroibo riba da galla dunha pereira.

Igual ves a neve por dentro
a estructura molecular do amor
as partículas dun bico cando se está formando na carne dos beizos e o ar

igual ves
a enerxía
e non atopas no abecedario
ferramentas para o inefable
e por iso calas ou lle chamas culler á lámpada 
e te trabas no medio da oración simple
e comenzas a falar feremosamente poñendo por diante a subordinada.

Porque á fin
papá
te dirixes a min sen orde nas túas ordes
e desfás a sintaxe igual que debullabas fabas
e todo cobra o senso profundo daquilo que non ten léxica
nin está sometido a nada.

Igual ves a neve por dentro
igual entendes a sombra
e es quen de calcular o radio dunha paixón
aínda que o resultado non poida comunicarse 
máis que a través de pel.

Igual ves como vén cantar o poema na caracol do oído
e lle ves esvarar do peteiro ese po dourado
e caerme no tímpano
cando empezo a chorar coa emoción da escritura.

Igual ves como se me encolle a alma
cando se che encolle a túa.

Igual ves como ven cantar o poema no caracol do oído
e lle ves esvarar do peteiro ese po dourado 
e caerme no tímpano
cando empezo a chorar coa emoción da escrita
e ti só lembras aquela feira de 1952
cando se lles caeron os cascos aos bois volvendo de Pedrafita.

Olga Novo: Feliz idade (2019)



Dana Jensen: Security 2
[tomado de PX Pixels]




lunes, 1 de noviembre de 2021

"Ya formidable y espantosa suena", de Francisco de Quevedo

 CONOCE LA DILIGENCIA CON QUE SE ACERCA LA MUERTE, Y PROCURA CONOCER TAMBIÉN LA CONVENIENCIA DE SU VENIDA, Y APROVECHARSE DE ESE CONOCIMIENTO

   Ya formidable y espantosa suena,
dentro del corazón, el postrer día;
y la última hora, negra y fría,
se acerca, de temor y sombras llena.
   Si agradable descanso, paz serena
la muerte, en traje de dolor, envía,
señas de su desdén de cortesía:
más tiene de caricia que de pena.
   ¿Qué pretende el temor desacordado
de la que a rescatar, piadosa, viene
espíritu en miserias anudado?
   Llegue rogada, pues mi bien previene;
hálleme agradecido, no asustado;
mi vida acabe, y mi vivir ordene.

Francisco de Quevedo



El Greco (y taller): San Francisco de Asís y el hermano León meditando sobre la muerte [detalle] (1600-1614)