jueves, 30 de abril de 2020

"En el nombre del padre" (1993)


Sheridan's movie seeks to engage and enrage. It's not, however, a film with an ideological axe to sharpen, but one which unfolds, with a sense of passionate conviction, a story of injustice.

Sobre la novela autobiográfica de Gerry Conlon, el líder de los cuatro de Guildford, y con la ayuda del soberbio trabajo del guionista Terry George, el director consigue lo más difícil: que el simple documento se convierta en tragedia. Las vibrantes interpretaciones de Daniel Day-Lewis, Pete Postlethwaite y Emma Thompson completan el escenario. El resultado es una metódica disección del sentimiento de culpa que trasciende con holgura la denuncia social para fondear, ya se ha dicho, en el poema trágico.
Luis Martínez (9 de noviembre de 1999).


miércoles, 29 de abril de 2020

El inspector Javert. "Los miserables" (2012)

Para el inspector Javert, el cumplimiento del deber es lo que da sentido a su vida. Cuando Jean Valjean, a quien llevaba buscando implacablemente durante años para que recayera sobre él el peso de la justicia, lo libera de una muerte segura, Javert se siente escindido por un terrible dilema: apresar a Jean significaría obrar conforme a la justicia pero de manera inmoral; y, viceversa, dejarlo en libertad sería obrar conforme a los principios morales pero en contra de la ley. Incapaz de encontrar una solución a este dilema, Javert toma una trágica decisión.


martes, 21 de abril de 2020

"Lenny" (1974)

"Lenny Bruce fue, al parecer, una especie de ángel desmitificador, una especie de Savonarola hiriente que, noche tras noche, se dedicó a escupir a la asombrada y complacida sociedad americana sus pecados y sus hipocresías, con una saña mezcla de acre predicación y propio regocijo".
Jesús Fernández Santos (19 de junio de 1977). 


"El problema es que vivimos en la cultura del final feliz, la cultura del como debería ser en lugar del como es. Si no nos hubieran enseñado esa fantasía, creo que seríamos menos neuróticos".

lunes, 20 de abril de 2020

"El Decamerón"

A lo largo de la historia se han vivido situaciones parecidas a la que estamos viviendo en estos días como consecuencia de la pandemia del COVID-19 y la literatura nos ha dejado diversos testimonios de ello. Uno de estos testimonios es el Decamerón.
En 1348 la peste bubónica asola Florencia. Un grupo de diez jóvenes decide retirarse con sus criados al campo y amenizar allí sus días relatando historias. Este es el contexto en que se enmarcan los cien cuentos recogidos en esta magnífica obra.
En el "Proemio" del Decamerón, Boccaccio describe distintos comportamientos y actitudes adoptados por los florentinos ante la trágica situación que viven a causa de la epidemia.
Nacieron miedos diversos e imaginaciones en los que quedaban vivos, y casi todos se inclinaban a un remedio muy cruel como era esquivar y huir a los enfermos y a sus cosas; y, haciéndolo, cada uno creía que conseguía la salud para sí mismo. Y había algunos que pensaban que vivir moderadamente y guardarse de todo lo superfluo debía ofrecer gran resistencia al dicho accidente y, reunida su compañía, vivían separados de todos los demás recogiéndose y encerrándose en aquellas casas donde no hubiera ningún enfermo y pudiera vivirse mejor, usando con gran templanza de comidas delicadísimas y de óptimos vinos y huyendo de todo exceso, sin dejarse hablar de ninguno ni querer oír noticia de fuera, ni de muertos ni de enfermos, con el tañer de los instrumentos y con los placeres que podían tener se entretenían. Otros, inclinados a la opinión contraria, afirmaban que la medicina certísima para tanto mal era el beber mucho y el gozar y andar cantando de paseo y divirtiéndose y satisfacer el apetito con todo aquello que se pudiese, y reírse y burlarse de todo lo que sucediese; y tal como lo decían, lo ponían en obra como podían yendo de día y de noche ora a esta taberna ora a la otra, bebiendo inmoderadamente y sin medida y mucho más haciendo en los demás casos solamente las cosas que entendían que les servían de gusto o placer.
Giovanni Boccaccio: Decamerón [trad. de Pilar Gómez Bedate] 

sábado, 18 de abril de 2020

"If-"

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don’t give way to hating,
And yet don’t look too good, nor talk too wise:

If you can dream—and not make dreams your master;
If you can think—and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build 'em up with wornout tools;

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on";

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings—nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run
Yours is the Earth and everything that's in it,

And—which is more—you'll be a Man my son!

Rudyard Kipling 

viernes, 17 de abril de 2020

"Castaway on the Moon" (2009)

¿Puede el destino unir a dos personas que han optado por vivir absolutamente aisladas de la sociedad?



"La hibernación lunar se afirma, con brillantez expresiva aunque viviseccional, cual desenajenante alegoría anticapitalista, robinsonada lunática por partida doble".
Jorge Ayala Blanco (8 de abril de 2013).
"Park Chan-wook y Lee: aclimatado"El Financiero 

jueves, 16 de abril de 2020

"Bouvard y Pécuchet"

La novela puede resultar tediosa, pero a medida que avanzamos en la lectura de Bouvard y Pécuchet, los dos personajes protagonistas se nos hacen entrañables. Al mismo tiempo (y aunque resulte paradójico) burgueses bobos y ávidos devoradores de conocimientos, Bouvard y Péchuchet en ocasiones hacen observaciones  a la par tan equivocadas y lúcidas como la siguiente:

Pero antes de instruir a un niño, habría que conocer sus aptitudes. Estas se intuyen por medio de la frenología. Se sumergieron de lleno en ella. [...]
No dudaron ya de sí mismos, y, llamando a sus dos alumnos, reanudaron el análisis de su cavidad craneana.
La de Victorine era en general uniforme, signo de ponderación; pero su hermano tenía un cráneo lamentable; un relieve muy pronunciado en el ángulo mastoideo de los huesos parietales indicaba el órgano de la destrucción, del asesinato, y más abajo una hinchazón era el signo de la codicia, del robo. Bouvard y Pécuchet se sintieron apenados por ello durante ocho días.
Pero es preciso comprender el sentido exacto de las palabras; lo que llamamos la combatividad implica el desprecio de la muerte. Aunque hace homicidas, puede igualmente ayudar a salvar vidas ajenas. El deseo vehemente de poseer engloba tanto la destreza de los rateros como el empeño tenaz de los comerciantes. La irreverencia es paralela al espíritu crítico, la astucia al comedimiento. Un instinto siempre tiene dos caras: una mala y otra buena. Se destruirá la primera cultivando la segunda, y por este método, un niño audaz, lejos de ser un bandido, se convertirá en un general. El cobarde tendrá la cualidad de la prudencia, el avaro la del ahorro, el pródigo la de la generosidad.
Un sueño grandioso se apoderó de ellos: si conseguían llevar a buen puerto la educación de sus alumnos, fundarían una institución con el fin de mejorar las inteligencias, domar los caracteres difíciles, ennoblecer los corazones.
Gustave Flaubert: Bouvard y Pécuchet



Presentación

Escribo con pulso tembloroso. Las palabras escritas por otros son signos con vida propia y dejo que guíen mis trazos. No sé adónde me conducirán con el pasar de los años. Todo está ya escrito, excepto el porvenir. Sin la ayuda de las voces que me sirven de guía, soy incapaz de escribir un futuro que me complazca. Necesito volver a trazar las letras de las palabras ya escritas con esmerada caligrafía, evitando los garabatos, respetando los renglones, sin emborronar el papel. Porque cuando la vida se vuelve ilegible incluso para uno mismo, cuando todo es un sinsentido, se tiñen de negro las almas.

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