«¡Vaya, parece que por fin nos vamos a divertir un poco!», pensó Alicia. «Me encantan las adivinanzas...». Y añadió en voz alta:
―Creo que lo sé.
―¿Quieres decir que crees que sabes la solución? ―dijo la Liebre de Marzo.
―Exacto ―dijo Alicia.
―Entonces, deberías decir lo que crees o lo que piensas ―prosiguió la Liebre de Marzo.
―Ya lo hago ―se apresuró a contestar Alicia―. Al menos..., al menos pienso lo que digo..., que es lo mismo, ¿no?
―De ningún modo ―dijo el Sombrerero―. ¡Según eso, también podrías decir que «veo lo que como» es lo mismo que «como lo que veo»!
―¡Y también podrías decir ―añadió la Libre de marzo― que «me gusta lo que consigo» es lo mismo que «consigo lo que me gusta»!
―¡Y también podrías decir ―concluyó el Lirón, que parecía hablar en sueños― que «respiro cuando duermo» es lo mismo que «duermo cuando respiro»!
―En tu caso sí que es lo mismo ―sentenció el Sombrerero, y aquí terminó la conversación.
Lewis Carroll: Alice's Adventures in Wonderland (1865)
John Tenniel: ilustración para Alicia en el País de las Maravillas (1865)
The British Museum. London





