domingo, 27 de diciembre de 2020

"A Pizca", de Dámaso Alonso

 A PIZCA

Bestia que lloras a mi lado, dime:
¿Qué dios huraño
te remueve la entraña?
¿A quién o a qué vacío
se dirige tu anhelo,
tu oscuro corazón?
¿Por qué gimes, qué husmeas, que avizoras?
¿Husmeas, di, la muerte?
¿Aúllas a la muerte,
proyectada, cual otro can famélico,
detrás de mí, de tu amo?
Ay, Pizca,
tu terror es quizá sólo el del hombre
que el bieldo enarbolaba,
o el horror a la fiera
más potente que tú.
Tú, sí, Pizca; tal vez lloras por eso.
Yo, no.

Lo que yo siento es
un horror inicial de nebulosa;
o ese espanto al vacío,
cuando el ser se disuelve, esa amargura
del astro que se enfría entre lumbreras
más jóvenes, con frío sideral,
con ese frío que termina
en la primera noche, aún no creada;
o esa verdosa angustia del cometa
que, antorcha aún, como oprimida antorcha,
invariablemente, indefinidamente,
cae,
pidiendo destrucción, ansiando choque.
Ah, sí, que es más horrible
infinito caer sin dar en nada,
sin nada en que chocar. Oh viaje negro,
oh poza del espanto:
y, cayendo, caer y caer siempre.

Las sombras que yo veo tras nosotros,
tras ti, Pizca, tras mí,
por las que estoy llorando,
ya ves, no tienen nombre:
son la tristeza original,
son la amargura
primera,
son el terror oscuro,
ese espanto en la entraña
de todo lo que existe
(entre dos noches, entre dos simas, entre dos mares),
de ti, de mí, de todo.
No tienen, Pizca, nombre, no; no tienen nombre.

Dámaso Alonso: Hijos de la ira (1944)


Francisco de Goya: El perro (1819-1823)

viernes, 25 de diciembre de 2020

"Snatch. Cerdos y diamantes" (2000)

 


"Ritchie tiene un don para los diálogos y la acción animados. Sí, encontramos la idea principal de Tarantino en la ficción pulp de Ritchie y un giro surrealista de Trainspotting en la fotografía, y su experiencia haciendo vídeos musicales para grupos alemanes de música de baile en los cortes rápidos y el ritmo irregular. Pero Ritchie tiene algo propio: una energía con la que va a por todas y supera los clichés del género del crimen".

[trad. del Aprendiz Extasiado] 

"Ritchie has a gift for lively dialogue and action. Yes, there’s a Tarantino thrust to Ritchie’s pulp fiction and a surreal Trainspotting spin to his camerawork, and his experience making music videos for German dance bands shows in the fast cuts and jagged pacing. But Ritchie’s got something all his own: a go-for-broke energy that cuts through the cliches of the crime genre".

Peter Travers (January 19, 2001).
"Snatch". Rolling Stone

viernes, 18 de diciembre de 2020

"Poema de los dones", de Jorge Luis Borges

Durante toda su vida, Jorge Luis Borges fue un ávido lector, encontró en los libros el sentido de su existencia. En 1955 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Argentina. Lamentablemente, por aquel entonces ya había perdido la vista. En 1960 apareció publicado este poema en su obra El Hacedor. 


POEMA DE LOS DONES

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

Jorge Luis Borges: El hacedor (1960)


Tavík František Šimon:  Biblioteca Pública de Nueva York 
(década de 1920)
Colección privada


martes, 15 de diciembre de 2020

"La madre", de Dámaso Alonso

LA MADRE

No me digas
que estás llena de arrugas, que estás llena de sueño,
que se te han caído los dientes,
que ya no puedes con tus pobres remos hinchados,
     deformados por el veneno del reuma.

No importa, madre, no importa.
Tú eres siempre joven,
eres una niña,
tienes once años.
Oh, sí, tú eres para mí eso: una candorosa niña.

Y verás que es verdad si te sumerges en esas lentas aguas,
     en esas aguas poderosas,
que te han traído a esta ribera desolada.
Sumérgete, nada a contracorriente, cierra los ojos,
y cuando llegues, espera allí a tu hijo.
Porque yo también voy a sumergirme en mi niñez antigua,
pero las aguas que tengo que remontar hasta casi la fuente,
son mucho más poderosas, son aguas turbias, como teñidas de
     sangre.
Óyelas, desde tu sueño, cómo rugen,
cómo quieren llevarse al pobre nadador.
¡Pobre del nadador que somorguja y bucea en ese mar salobre de la
     memoria!
...Ya ves: ya hemos llegado.
¿No es una maravilla que los dos hayamos arribado a esta prodigiosa
     ribera de nuestra infancia?
Si, así es como a veces fondean un mismo día en el puerto de
     Singapur dos naves,
y la una viene de Nueva Zelanda, la otra de Brest.
Así hemos llegado los dos, ahora, juntos.
Y ésta es la única realidad, la única maravillosa realidad:
que tú eres una niña y que yo soy un niño.

¿Lo ves, madre?
No se te olvide nunca que todo lo demás es mentira, que esto solo es
     verdad, la única verdad.
Verdad, tu trenza muy apretada, como la de esas niñas acabaditas de
     peinar ahora,
tu trenza, en la que se marcan tan bien los brillantes lóbulos del
     trenzado,
tu trenza, en cuyo extremo pende, inverosímil, un pequeño lacito rojo;
verdad, tus medias azules, anilladas de blanco, y las puntillas de los
     pantalones que te asoman por debajo de la falda;
verdad, tu carita alegre, un poco enrojecida, y la tristeza de tus ojos.
(Ah, ¿por qué está siempre la tristeza en el fondo de la alegría?)
¿Y adónde vas ahora? ¿Vas camino del colegio?

Ah, niña mía, madre,
yo, niño también, un poco mayor, iré a tu lado,
te serviré de guía,
te defenderé galantemente de todas las brutalidades de mis
     compañeros,
te buscaré flores,
me subiré a las tapias para cogerte las moras más negras, las más
     llenas de jugo,
te buscaré grillos reales, de esos cuyo cri-crí es como un choque de
     campanitas de plata.
¡Qué felices los dos, a orillas del río, ahora que va a ser el verano!

A nuestro paso van saltando las ranas verdes,
van saltando, van saltando al agua las ranas verdes:
es como un hilo continuo de ranas verdes,
que fuera repulgando la orilla, hilvanando la orilla con el río.
¡Oh qué felices los dos juntos, solos en esta mañana!
Ves: todavía hay rocío de la noche; llevamos los zapatos
    llenos de deslumbrantes gotitas.

¿O es que prefieres que yo sea tu hermanito menor?
Sí, lo prefieres.
Seré tu hermanito menor, niña mía, hermana mía, madre mía.
¡Es tan fácil!
Nos pararemos un momento en medio del camino,
para que tú me subas los pantalones,
y para que me suenes las narices, que me hace mucha falta
(porque estoy llorando; sí, porque ahora estoy llorando).

No. No debo llorar, porque estamos en un bosque.
Tú ya conoces las delicias del bosque (las conoces por los cuentos,
porque tú nunca has debido estar en un bosque,
o por lo menos no has estado nunca en esta deliciosa soledad,
     con tu hermanito).
Mira, esa llama rubia que velocísimamente repiquetea las ramas
     de los pinos,
esa llama que como un rayo se deja caer al suelo, y que ahora
     de un bote salta a mi hombro,
no es fuego, no es llama, es una ardilla.
¡No toques, no toques ese joyel, no toques esos diamantes!
¡Qué luces de fuego dan, del verde más puro, del tristísimo y virginal
     amarillo, del blanco creador, del más hiriente blanco!
¡No, no lo toques!: es una tela de araña, cuajada de gotas de rocío.
Y esa sensación que ahora tienes de una ausencia invisible, como una
     bella tristeza, ese acompasado y ligerísimo rumor de pies lejanos,
     ese vacío, ese presentimiento súbito del bosque,
es la fuga de los corzos. ¿No has visto nunca corzas en huida?
¡Las maravillas del bosque! Ah, son innumerables; nunca te las podría
     enseñar todas, tendríamos para toda una vida...

...para toda una vida. He mirado, de pronto, y he visto tu bello rostro
     lleno de arrugas,
el torpor de tus queridas manos deformadas,
y tus cansados ojos llenos de lágrimas que tiemblan.
Madre mía, no llores: víveme siempre en sueño.
Vive, víveme siempre ausente de tus años, del sucio mundo hostil,
     de mi egoísmo de hombre, de mis palabras duras.
Duerme ligeramente en ese bosque prodigioso de tu inocencia,
en ese bosque que crearon al par tu inocencia y mi llanto.
Oye, oye allí siempre cómo te silba las tonadas nuevas tu hijo, tu hermanito, para arrullarte el sueño.

No tengas miedo, madre. Mira, un día ese tu sueño cándido se te hará
     de repente más profundo y más nítido.
Siempre en el bosque de la primer mañana, siempre en el bosque
     nuestro.
Pero ahora ya serán las ardillas, lindas, veloces llamas, llamitas de
     verdad;
y las telas de araña, celestes pedrerías;
y la huida de corzas, la fuga secular de las estrellas a la busca de Dios.
Y yo te seguiré arrullando el sueño oscuro, te seguiré cantando.
Tú oirás la oculta música, la música que rige el universo.
Y allá en tu sueño, madre, tú creerás que es tu hijo quien la envía.
    Tal vez sea verdad: que un corazón es lo que mueve el mundo.
Madre, no temas. Dulcemente arrullada, dormirás en el bosque el más
     profundo sueño.
Espérame en tu sueño. Espera allí a tu hijo, madre mía.

Dámaso Alonso: Hijos de la ira (1944)


James McNeill Whistler: Whistler's mother (1871)

domingo, 13 de diciembre de 2020

"Corn Island" (სიმინდის კუნძული) (2014)

 


"Excelente plasmación del diálogo entre hombre y naturaleza a través de la historia de un anciano y su nieta que, en una de las minúsculas islas que el río crea (y después destruye) cada año, levantan primero un choza y luego una plantación de maíz, con conflicto bélico georgiano de fondo. Casi sin palabras, una obra bella y minimalista sobre la tenacidad y el esfuerzo, serena, limpia, realista, algo triste, muy bien filmada".

Jordi Batlle (22 de mayo de 2015).
"Corn Island: la épica del maíz". La Vanguardia. 

sábado, 12 de diciembre de 2020

"Interiores" (1978)


"Yes, the opening does remind us of Bergman: The static shots, held for a moment's contemplation, of the rooms and possessions of a family. But then people enter the rooms, and their lives and voices have a particularly American animation; Woody Allen is right to say that his drama, "Interiors", belongs more in the tradition of Eugene O'Neill than of Ingmar Bergman. But what's this? Here we have a Woody Allen film, and we're talking about O'Neill and Bergman and traditions and influences? Yes, and correctly. Allen, whose comedies have been among the cheerful tonics of recent years, is astonishingly assured in his first drama.

He gives us a time of crisis in a family, and develops it in counterpoint with the countless smaller joys and crises that are a family. He is very spare: every scene counts, and the dialogue has the precision of a J. D. Salinger short story. There's nothing thrown in for effect unless the effect contributes specifically to the direction of the complete film."

Roger Ebert (August 02, 1978).

miércoles, 9 de diciembre de 2020

"Nader y Simin, una separación" (2011)


"Farhadi habla de temas íntimos y sociales a la vez con un rigor, con una profundidad, con un pudor y con una elegancia que no abundan en la producción contemporánea, ya sea de Hollywood o de cualquier país periférico.
Se trata de una propuesta de una solidez formal (jamás aburrida) y de una complejidad temática (nunca críptica) que necesita de la participación activa, comprometida del espectador. [...]
Las insospechadas derivaciones de la trama (de 123 minutos que jamás decaen) convierten a la separación en un intenso, poderoso y revelador retrato sobre los bruscos cambios y las fuertes contradicciones entre tradición y modernidad que irrumpen en una sociedad iraní contemporánea tensionada entre el conservadurismo religioso y las tentaciones del capitalismo. Una historia local, es cierto, pero de alcance universal".
Diego Batlle (3 de mayo de 2012).
"La separación". La Nación.

martes, 1 de diciembre de 2020

"Antes de la lluvia" (1994)

 

"Incontestable obra maestra, una de las películas claves del cine europeo de los años noventa".
  Pablo Kurt: Filmaffinity

"Antes de la lluvia actúa como una lúcida parábola de los conflictos que han asolado Europa recientemente y que han provocado una guerra devastadora tanto en el sentido físico como moral. Los ideales de convivencia y tolerancia han sido destruidos brutalmente y la población, víctima de la guerra civil, se ha visto obligada a tomar partido en nombre de unos principios definidos por la etnia, la nación o la religión.

Se ha hablado de la película como metáfora trágica de un mundo condenado, de embrión del desastre que amenaza Europa o de radiografía de un conflicto nacionalista de terribles consecuencias. Cualquiera de estas explicaciones, que aluden a la dimensión individual o colectiva del conflicto, corresponde perfectamente a la brutal violencia que vemos en las imágenes como reflejo de esta situación.

Según el director, el título del filme hace referencia a “la sensación de tensa expectativa que se produce cuando el cielo está cargado y amenaza tormenta”. Esta tensión de la espera antes del estallido de la lluvia es la viva imagen que mejor ilustra la situación de las luchas nacionalistas en los Balcanes y concretamente la situación de Macedonia, que consiguió la independencia la última semana del rodaje. Los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes no desencadenaron un conflicto armado como en otras regiones de la antigua Yugoslavia, pero igualmente estaba presente toda la fuerza del odio y la violencia entre las diferentes comunidades que convivían en el mismo territorio".

Centro de Comunicación y Pedagogía: