lunes, 25 de julio de 2022

"Meditaçao" (Astor y Luis Eça)

 


Luis Eça y Astor: Cada qual melhor (1961)



Wilhelm Weimar: Zwei Rosenblüten (1900) [detalle]



viernes, 22 de julio de 2022

"Ahora que...", de Joaquín Sabina


 
Ahora que nos besamos tan despacio;
ahora que aprendo bailes de salón;
ahora que una pensión es un palacio
donde nunca falta espacio
para más de un corazón.

Ahora que las floristas me saludan;
ahora que me doctoro en lencería;
ahora que te desnudo y me desnudas,
y en la estación de las dudas
muere un tren de cercanías.

Ahora que nos quedamos en la cama
lunes, martes y fiestas de guardar;
ahora que no me acuerdo del pijama,
ni recorto el crucigrama,
ni me mato si te vas.

Ahora que tengo un alma
que no tenía;
ahora que suenan palmas
por alegrías;
ahora que nada es sagrado
ni sobre mojado 
llueve todavía.

Ahora que hacemos olas
por incordiar;
ahora que está tan sola
la soledad;
ahora que todos los cuentos
parecen el cuento 
de nunca empezar.

Ahora que "ponnos otra y qué se debe";
ahora que el mundo está recién pintado;
ahora que las tormentas son tan breves
y los duelos no se atreven
a dolernos demasiado.

Ahora que está tan lejos el olvido;
ahora que me perfumo cada día;
ahora que, sin saber, hemos sabido
querernos como es debido
sin querernos todavía...

Ahora que se atropellan las semanas,
fugaces como estrellas de Bagdad,
ahora que casi siempre tengo ganas
de trepar a tu ventana
y quitarme el antifaz.

Ahora que los sentidos
sienten sin miedo;
ahora que me despido
pero me quedo;
ahora que tocan los ojos,
que miran las bocas,
que gritan los dedos.

Ahora que no hay vacunas
ni letanías;
ahora que está en la luna
la policía;
ahora que explotan los coches,
que sueño de noche,
que duermo de día.

Ahora que no te escribo 
cuando me voy;
ahora que estoy más vivo
de lo que estoy;
ahora que nada es urgente,
que todo es presente,
que hay pan para hoy.

Ahora que no te pido
lo que me das;
ahora que no me mido 
con los demás;
ahora que todos los cuentos
parecen el cuento
de nunca empezar.

Joaquín Sabina: 19 días y 500 noches (1999).
Letra: Joaquín Sabina, Pancho Varona y Paco Bastante.



Miguel Galano: Rosa (1997)


Catedral de Santa María de Regla de León

 


Foto de manuel m. v.





domingo, 3 de julio de 2022

"El balandrito" (1909), de Joaquín Sorolla

 


Museo Sorolla. Madrid.

"Esa pareja feliz" (1951), dirigida por Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga

 


"Fue la primera película que, bajo el tamiz de la comedia, se atrevía a hacer una leve -levísima- crítica social de la España de posguerra. 'Esa pareja feliz' fue la ópera prima de Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga, dos de los mejores directores que ha tenido el cine español. Se trata de una comedia muy influida por el neorrealismo que llegaba de Italia.

La película la protagonizaron Fernando Fernán Gómez y Elvira Quintillá. Se rodó en 1951 pero no se pudo estrenar hasta dos años después, y en pleno verano con una calificación inicial de Segunda Categoría, lo que limitaba mucho su exhibición."

Boquerini (8 de julio de 2020)
"Esa pareja feliz, la unión de dos maestros del cine". El Correo.


sábado, 2 de julio de 2022

"Los asquerosos" (2018), de Santiago Lorenzo

 "Los elementos que aparecieron el primer fin de semana debían de ser los miembros directos de la familia ocupante. Los visitantes sucesivos debían de ser los primos, a los que siguieron los amigos y los amigos de los amigos. De ahí, a racimo. Porque todos se parecían, panes de la misma masa, o en las anatomías, o en los atuendos o en los usos o en las tres cosas. Entre tíos, cuñados y amistades, los que paraban en Zarzahuriel eran  muchos y de todas las edades.

A este conglomerado humano global y uniforme, Manuel pronto empezó a llamarlo La Mochufa.

Llegaban en tres o cuatro coches grandones, fuera de escala, aparcando ostentación en la patena zarzahurielense. Y con unos maletones de volumen considerable, para cursar tres o cuatro cambios de vestuario al día durante una estancia  de solo dos.

Llevaban encima las marcas de su raigambre, las señas físicas del secular hispano que tres o cuatro generaciones atrás se desplazó a la capital a buscarse buenamente la vida. Los vástagos de hoy, renegados y apóstatas, llegaban ejerciendo de urbanos supuestamente sofisticados. Les saltaban al aspecto los siglos de azada, forraje, moscas y grasas animales. Y sin embargo hacían chistes sobre los tufos del campo, alardeaban de su conocimiento del callejero capitalino, exhibían pegatinas del oso y el madroño y se reían de todo lo que veían en Zarzahuriel, con los aires colonizadores de los metropolitanos imperiales. Les hacía gracia tirarse pedos y eructos, como a cabestros en un cuartel chusquero.

Independientemente de cómo fuera la de sus ancestros, ellos no lucían expresión de listos. Su comportamiento no contravino nunca esta sensación. Los tanques en los que venían en convoy no pequeño diríanse antes adquiridos con el dividendo del pelotazo, la recalificación o el trafullo en la suspensión de pagos que con las rentas del talento. Les tiraba la ostentación, esa forma que tienen los advenedizos y los acomplejados  de expresar su confusa relación con su dinero.

Llevaban la marca de la ropa tan a a la vista que Manuel podía leer las letras desde el sobrado. Fuera de esto, iban muy rotulados de indumentaria, con mensajes que muchas veces resultaban de desconcertante desajuste. Había varios que tenían que sujetarse las barrigas a pulso con las manos, y vestían camisetas de gimnasios. Una que no salía sin las joyas llevaba en la camisa el circulito de los hippies. Otro muy asnal se presentaba con la leyenda Oxford University, desprestigiando a un claustro que no le habría admitido en la casa sabia ni como cadáver donado." [...]

Santiago Lorenzo: Los asquerosos (20218)