lunes, 20 de abril de 2020

"El Decamerón"

A lo largo de la historia se han vivido situaciones parecidas a la que estamos viviendo en estos días como consecuencia de la pandemia del COVID-19 y la literatura nos ha dejado diversos testimonios de ello. Uno de estos testimonios es el Decamerón.
En 1348 la peste bubónica asola Florencia. Un grupo de diez jóvenes decide retirarse con sus criados al campo y amenizar allí sus días relatando historias. Este es el contexto en que se enmarcan los cien cuentos recogidos en esta magnífica obra.
En el "Proemio" del Decamerón, Boccaccio describe distintos comportamientos y actitudes adoptados por los florentinos ante la trágica situación que viven a causa de la epidemia.
Nacieron miedos diversos e imaginaciones en los que quedaban vivos, y casi todos se inclinaban a un remedio muy cruel como era esquivar y huir a los enfermos y a sus cosas; y, haciéndolo, cada uno creía que conseguía la salud para sí mismo. Y había algunos que pensaban que vivir moderadamente y guardarse de todo lo superfluo debía ofrecer gran resistencia al dicho accidente y, reunida su compañía, vivían separados de todos los demás recogiéndose y encerrándose en aquellas casas donde no hubiera ningún enfermo y pudiera vivirse mejor, usando con gran templanza de comidas delicadísimas y de óptimos vinos y huyendo de todo exceso, sin dejarse hablar de ninguno ni querer oír noticia de fuera, ni de muertos ni de enfermos, con el tañer de los instrumentos y con los placeres que podían tener se entretenían. Otros, inclinados a la opinión contraria, afirmaban que la medicina certísima para tanto mal era el beber mucho y el gozar y andar cantando de paseo y divirtiéndose y satisfacer el apetito con todo aquello que se pudiese, y reírse y burlarse de todo lo que sucediese; y tal como lo decían, lo ponían en obra como podían yendo de día y de noche ora a esta taberna ora a la otra, bebiendo inmoderadamente y sin medida y mucho más haciendo en los demás casos solamente las cosas que entendían que les servían de gusto o placer.
Giovanni Boccaccio: Decamerón [trad. de Pilar Gómez Bedate]