sábado, 16 de mayo de 2020

"A passing storm" (1876), de James Tissot


Jacques Joseph Tissot (1836-1902), en su forma inglesa como James Tissot, en su primera etapa representó en su obra la vida moderna de París. Se hizo famoso por sus pinturas de mujeres elegantes, vestidas a la moda, encantadoras, en diferentes escenas de la vida cotidiana. Ganó gran aclamación crítica y rápidamente se convirtió en un exitoso artista.
Luchó en la guerra franco-prusiana y, por las sospechas que recaían sobre él de ser un comunero, tuvo que salir de París y se instaló en Londres. Las pinturas de Tissot atrajeron mucho a los industriales británicos durante la segunda mitad del siglo XIX.
En 1875-1876 conoció a una irlandesa divorciada, Kathleen Newton, quien se convirtió en su compañera sentimental y modelo de muchas de sus obras. Poco después de conocerse, Kathleen dio a luz un hijo, que se cree que fue fruto de las relaciones con el pintor, y la joven se mudó a vivir a la casa de él. La relación entre ambos, considerada un escándalo en la época, le hizo perder a Tissot algunos de sus acomodados clientes. Esto no preocupó demasiado a Tissot, quien se refirió con frecuencia a estos años con Newton como los más felices de su vida, un tiempo en que pudo vivir su sueño de llevar una vida familiar. Pero había de venir la desgracia: después de unos años de convivencia, la joven Newton contrajo la tuberculosis y, estando la enfermedad ya avanzada, en 1882, se suicidó, a la edad de 28 años.
Después de la muerte de Kathleen Newton, Tissot regresó a París. Pasó tiempo hasta que volvió a retomar plenamente su carrera artística. Hubo un cambio en su manera de concebir el mundo y el arte. Tissot abrazó con fuerza la fe católica, lo que lo llevó a pasar el resto de su vida haciendo pinturas de escenas bíblicas, sobre el Antiguo Testamento y sobre la vida de Cristo. Centrado en la temática religiosa, Tissot viajó al Medio Oriente en tres ocasiones para estudiar sus paisajes y sus gentes. Murió a los 64 años en la abadía de Buillon, un pueblecito de Francia.



The title is a clever joke on Tissot's part. In the background storm clouds have gathered, while in the foreground, the young lovers have obviously just quarreled. The brooding man stands on the terrace separated from his lover. One might say that his face has clouded over. His female counterpart lies inside on the divan and though her body language and facial expression, the viewer can assume she has recently been upset. However, as the title suggests, the upset is passing and perhaps the young lady has noticed the power she has taken by allowing him to stew.Of particular interest is the special brown-gray quality of light he has captured that occurs just before or after a storm. There are patches of bright, cool light, cutting through darker, muddier illumination. Tissot manages to capture the quality of glare from the water as a result of moisture in the air and one can almost feel the cool rain that has just passed. Think of the onset of storms one has witnessed for themselves, has no Tissot managed to capture it with his brush? Tissot managed to create a picture that not only dazzles with his control of light and color, but matches the exterior atmosphere with the emotions of his subjects.
James Abbot. Art Renewal Center