Si se compara esta obra con el Baile en el Moulin de la Galette de Renoir (1876), se ven claramente las diferencias entre los dos pintores, interesados en sacar a la luz en el mismo ambiente -un local de Montmartre muy frecuentado por los artistas- diversos aspectos de la vie moderne y en captar de manera contraria su atmósfera. En el lienzo de Renoir triunfan el color y la luz, en una imagen idílica de alegría festiva, en la cual los personajes se comunican entre sí y bailan enlazados bajo una vegetación amigable; en la obra de Lautrec, por el contrario, el dibujo prevalece claramente sobre el color, los tonos son oscuros y los personajes aparecen irremediablemente encerrados en su aislamiento. La "joven prostituta con gorguera, de ojos pícaros un poco ofuscados por el alcohol", según el análisis del cuadro efectuado por Félix Fénéon, sugiere la comparación de este personaje y otras figuras femeninas de bebedoras (La bebedora, À le mie), símbolo de la condición social degradada del proletariado urbano.
