"Se trata, muy elípticamente, de pintar sobre la pantalla la bandera de Francia. A su manera, es una loa decepcionada (o un epitafio esperanzado, como se quiera) a Europa y a lo que el continente ilustrado significa. Contempladas desde ahora mismo y desde la crisis de los refugiados a los pies de la frontera, pocas películas se antojan tan lúcidas y hasta necesarias. Tan actuales. La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad aparecen proyectadas sobre los rostros extrañados de sí mismos de tres actrices con gesto de herida, de tres personajes perdidos: Juliette Binoche, Julie Delpy e Irene Jacob.
La idea es dibujar un espacio abstracto en el que lo que importa no es tanto lo que se ve como lo que hay detrás. Y hacerlo desde la más meticulosa fotografía del detalle, de la realidad en su sentido más banal. Se trata en definitiva de alcanzar el misterio de la oscuridad desde la más resplandeciente de las luces".
Luis Martínez (10 de marzo de 2016).
"Escuchar la luz". El Mundo.