La vegetariana cuenta la historia de una mujer cualquiera, "insulsa" a ojos de su propio esposo, quien reconoce haberla escogido precisamente por su falta de cualidades, convencido de que alguien tan vulgar cumplirá con as típicas obligaciones femeninas acatando su rol secundario en la casa y en la sociedad. Es cierto que no le procura las emociones de las mujeres bellas ni de los caracteres fuertes, pero quién prefiere el sobresalto cuando puede vivir en paz haciendo lo que le plazca con una servidora eterna. Así piensa él.
Sin embargo, en algún momento, esa mujer cualquiera empieza a comportarse de forma extraña.
«Por primera vez en cinco años —dice el marido—, salí hacia mi trabajo sin que ella me ayudara a prepararme ni me acompañara hasta la puerta.
—¡Se volvió loca! ¡Totalmente loca!».
Y es que esa mojigata insulsa acaba de emprender un camino tan extraño a su entorno que terminará convertido en simbólica odisea: no va a comer carne ni ninguno de sus derivados.
"Donde crecen las secoyas"
(prólogo de a la edición española de Gabi Martínez)
