viernes, 5 de junio de 2020

"Doce hombres sin piedad" (1957)


"Un jurado se reúne en una sala angosta. Ha de absolver o condenar a muerte, y han de hacerlo por unanimidad. Así se inicia una obra que aún ofrece lecciones de cine con más de cuarenta años de vida. Entrega también una virulenta y acerada crítica al sistema judicial estadounidense y muestra un profundo desprecio por la pena de muerte. El férreo guion de Reginald Rose, que adapta su propia obra teatral, sirve a Sidney Lumet para crear con su cámara una continua asfixia, entre gestos crispados e íntimas angustias, que atrapan al espectador y a unos personajes ambiguos y por ello más cercanos, liderados por un Henry Fonda sublime".
Miguel Ángel Palomo (7 de junio de 2014).