Aquí,en esta orilla blancadel lecho donde duermes,estoy al borde mismode tu sueño. Si dieraun paso más, caeríaen sus ondas, rompiéndolocomo un cristal. Me subeel calor de tu sueñohasta el rostro. Tu hálitote mide la andaduradel soñar: va despacio.Un soplo alterno, leve,me entrega ese tesoroexactamente: el ritmode tu vivir soñando.Miro. Veo la estofade que está hecho tu sueño.La tienes sobre el cuerpocomo coraza ingrávida.Te cerca de respeto.A tu virgen te vuelvestoda entera, desnuda,cuando te vas al sueño.En la orilla se paranlas ansias y los besos:esperan, ya sin prisa,a que abriendo los ojosrenuncies a tu serinvulnerable. Buscotu sueño. Con mi almadoblada sobre tilas miradas recorren,traslúcida, tu carney apartan dulcementelas señas corporalespor ver si hallan detráslas formas de tu sueño.No lo encuentran. Y entoncespienso en tu sueño. Quierodescifrarlo. Las cifrasno sirven, no es secreto.Es sueño y no misterio.Y de pronto, en el altosilencio de la noche,un soñar mío empiezaal borde de tu cuerpo;en él el tuyo siento.Tú dormida, yo en vela,hacíamos lo mismo.No había que buscar:tu sueño era mi sueño.
Pedro Salinas: Razón de amor (1938)
Claude Debussy: Rêverie (1890)
[interpretada por François-Jöel Thiollier]
Zinaída Serebriakova: Reclining nude (1930)
