"Durante sus respectivas estancias en Barcelona (1914) y Madrid (1915), Barradas sienta las bases del movimiento conocido como vibracionismo, término con el cual el propio artista califica la más conocida de sus orientaciones programáticas. Derivadas del cubismo y del propio futurismo, las composiciones vibracionistas resultarían de gran interés para el arte peninsular, poniendo de manifiesto la dinámica de la vida moderna, a la que los futuristas habían llamado precisamente «vibración universal». El lienzo Atocha (1919) es el paradigma de la estética vibracionista, reflejando el bullicio habitual de la ciudad moderna, ejemplificada en una de las zonas más populares del Madrid del primer tercio del siglo XX".
Paloma Esteban Leal
