viernes, 29 de mayo de 2026

"Mi querida señorita" (1972), dirigida por Jaime de Armiñán

 


Durante muchos años, la comedia cinematográfica española se degradó hasta tal punto que quedaron como depositarlos de ella unos innombrables filmes sin más ingredientes que una cancioncilla mediocre, la mediocridad ambiental del franquismo desarrollista y unas cuantas caras de moda: Las chicas de azul, Las ibéricas, Las chicas de la Cruz Roja, Las que tenemos que servir... Fue una penosa caída en el más servil remedo de algunos sainetes italianos. Jaime de Armiñan se había formado en la televisión y llegó al cine con equipaje nuevo: el sentido de lo directo, y un buen olfato para captar algunos equívocos de la vida española. Afrontó la comedia con este antecedente y la devolvió de un solo golpe al cine español. Mi querida señorita tiene, aunque solamente sea por eso, valor y significado en la pequeña historia del cine español.

El guión de Mi querida señorita está admirablemente construido, alrededor de una historia en la que la excepcionalidad está sagazmente incorporada al realismo más simple. Es absolutamente imprescindible, para lograr una buena comedia, contar con un guión perfecto, y este lo es. El resto viene solo, con el buen oficio del director.

Ángel Fernández-Santos (6 de febrero de 1982)
"Una buena comedia". El País.

domingo, 17 de mayo de 2026

"Intermezzo" nº2 en la mayor (1893), de Johannes Brahms


Piano: Nelson Freire

 

Compromiso

No estoy preparado para el amor de pareja: he infligido graves heridas y he sido herido. Quizá nunca esté preparado, pero eso es algo que no debe preocuparme. Este es el momento de empezar a reconciliarme con una infancia y adolescencia dolorosas; de dejar de escribir, aunque sinceros, toscos sonetos e iniciarme en la exploración de nuevas vías de escritura; de leer en profundidad la difícil poesía de Claudio Rodríguez y seguir manteniéndome en la sombra en las ocasiones en que sienta la llamada de consultar algún blog a cuya lectura nadie me ha invitado; de apuntar en la agenda las citas semanales al psicólogo; de liberarme de la esclavitud de la nicotina; de nutrirme de lecturas y de arte; de apagar mi sed no con cervezas, sino con las experiencias compartidas con aquellas personas a quienes siento tan cerca que ya forman parte de mí, sin perseguir el imposible de ser "músico total"; de nadar en la piscina municipal al menos dos veces por semana; de desapegarme más de lo físico y lo material y dedicar más tiempo a desentramar los entresijos del alma humana; de pasar la misma cantidad de tiempo en zapatos que en pantuflas; de seguir preocupándome por hacer bien mi trabajo, aunque a veces exceda la dosis de cafeína diaria recomendada. ¿Será que, a mis cuarenta y cinco años, la madurez está llamando a mi puerta? ¿O esta publicación será otro acto más de narcisismo?

El aprendiz extasiado

viernes, 15 de mayo de 2026

Poesía de urgencia (1)

El peor poema

No sé qué me llevó a proferir tal 
risotada, tan amarga, tan llena
de vacío, animal; risa de hiena
hambrienta, risa gélida y fatal.
No sé qué me llevó a dedicar tal 
poema; noches de insomnio, la pena,
el desvarío, una puesta en escena
de improvisación, antinatural...
Pedir perdón quizá sea demasiado
pedir cuando la herida aún está abierta.
Inconsciencia total, antiempatía...
Mereces un amigo que esté alerta
y este soneto, quedar inacabado...

Pablo Buendía

miércoles, 13 de mayo de 2026

Para quienes creen en la amistad eterna

 

Un hombre joven pidió. Háblanos de la Amistad.

Y él dijo:

Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades.

Él es el campo que sembráis con amor y cosecháis con agradecimiento.

Y él vuestra mesa y vuestro hogar.

Porque vosotros os precipitáis hacia él con vuestra hambre y lo buscáis sedientos de paz.

Cuando vuestro amigo os hable con sinceridad, no temáis vuestro propio "no", ni detengáis el "sí".

Y cuando él permanezca en silencio, que vuestro corazón no cese de oír su corazón.

Porque cuando hay amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las esperanzas nacen y se comparten en espontánea alegría.

Cuando os separéis de un amigo, no sufráis.

Porque lo que más amáis en él se volverá nítido en su ausencia, como la montaña es más clara desde el llano para el montañés.

Y no permitáis más propósito en la amistad que la consolidación del espíritu.

Porque el amor que no busca más que la dilucidación de su propio misterio, no es amor sino una red que en la nada solo recoge lo inútil.

Que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo.

Si él ha de conocer el menguante de vuestra marea, que también conozca su creciente.

Porque ¿qué amigo es el que buscáis para matar las horas?

Buscadlo siempre para vivir las horas.

Porque él existe para colmar vuestra necesidad, no vuestro vacío.

Y permitid que haya risa y placeres compartidos en la dulzura de la amistad.

Porque en el rocío de las pequeñas cosas el corazón encuentra su alborada y se refresca.

Khalil Gibran: El profeta.



Pílades y Orestes (fresco de Pompeya)



miércoles, 6 de mayo de 2026